
23/11/2010 Conama10
A través del stand ubicado en el Congreso Nacional de Medio Ambiente, CONAMA10
La participación de la Fundación La Casa que Ahorra en el Congreso Nacional de Medio Ambiente, CONAMA10, está llamando la atención de muchos congresistas. La Fundación ha instalado en su stand una cámara termográfica, ofreciendo la posibilidad a los visitantes de tomarse una fotografía con esta técnica. La propuesta ha sido seguida con interés en este primer día de Congreso, como muestra el hecho de que se hayan realizado más de 200 termografías.
Las cámaras termográficas captan la radiación infrarroja y convierten la energía radiada por el objeto fotografiado en información de temperatura. En la instalación que la Fundación tiene en su stand de Conama, las fotografías muestran imágenes en las que se ven representadas las figuras de las personas fotografiadas con un código de colores que informa de las emisiones de calor corporal.
La Fundación tiene entre sus objetivos principales la concienciación de la ciudadanía y de todos los sectores implicados en el mundo de la construcción acerca de la urgente necesidad que tenemos de mejorar la eficiencia energética de nuestras edificaciones y de las oportunidades de progreso y beneficio al medio ambiente que esta mejora puede proporcionarnos.
Con esta instalación termográfica, la Fundación quiere mostrar una herramienta que, aplicada al análisis de nuestras edificaciones, nos permite detectar el despilfarro de energía que se produce casi de forma generalizada en las mismas.
Empleando estas técnicas y otras herramientas de diagnóstico y en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias, la Fundación va a realizar un estudio energético de edificios singulares o conjuntos de edificios en cinco municipios españoles. Este proyecto, denominado Programa de Diagnóstico Energético del Hábitat Urbano (PDEHU), se desarrollará a lo largo del invierno 2010-2011. Los estudios realizados permitirán poner de manifiesto las pérdidas de energía producidas a través de fachadas, acristalamientos y otros elementos de la envolvente de los edificios analizados. La realización continuada de estos diagnósticos energéticos en diferentes municipios permitirá a la Fundación La Casa que Ahorra dar a conocer los problemas de eficiencia más frecuentes en nuestras edificaciones y lograr una mayor concienciación y sensibilización ciudadana a través de diferentes actividades de divulgación pública.
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La Casa que Ahorra es tan confortable como una casa convencional, o incluso más, pero demanda entre un 70% y un 90% menos de energía.
Tendemos a pensar que la ineficiencia energética tiene que ver con el modo en que generamos el calor o el frío de la casa. Pero en realidad son las pérdidas o las entradas indeseadas de calor las que ponen de manifiesto si la energía se derrocha o no. Por eso La Casa que Ahorra tiene un aislamiento optimizado en sus fachadas, cubiertas y huecos acristalados.
Las pérdidas o entradas indeseadas de calor en nuestras casas se producen sobre todo a través de sus muros y cubiertas. Cuanto mayor sea la superficie expuesta de estos cerramientos con respecto al volumen total interior de la vivienda, mayor será también el riesgo de despilfarro de energía. Por eso, en la medida de lo posible, conviene optar por diseños compactos reduciendo también al máximo los elementos que sobresalgan del edificio.
Una casa correctamente orientada se calienta gratuitamente en invierno gracias al sol, o se mantiene fresca en verano con menos demanda de aire acondicionado. Cada zona geográfica tiene su clima y las casas deben adecuarse a éste desde el inicio de su proyecto, tanto si trata de nueva construcción como si se va a rehabilitar una existente.
Una casa que ahorra tiene un ambiente saludable y sano y para ello necesita una correcta renovación de aire, controlada y suficiente. El fallo más habitual son las fugas de aire incontroladas, normalmente en los puntos de ensamblaje entre ventanas, fachadas, estructuras y otros elementos constructivos.
De nada sirve que la casa ahorre energía si los materiales que la forman son insostenibles. La casa que ahorra ha de tener una "huella ecológica" conocida y reducida. Para ello debe ser construida con materiales respetuosos con el medio ambiente a lo largo de toda su vida útil.
La casa que ahorra contiene todo lo necesario para convertir nuestro hogar en una máquina de vivir eficiente y confortable, buena para nosotros y buena para nuestro planeta.
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